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Bowman: No importa cuán magnífico sea el intelecto humano, este planeta se lo tragará y no quedará ni el recuerdo. El amor y el odio humano no perdurarán. Pero la vida y sus acciones, sí. Tú y yo somos parte de la naturaleza. Por eso podemos pararnos aquí. Por eso podemos admirar esta vista. Pero la gente desentierra el pasado anhelando recuperar la gloria perdida. Convertir las reliquias antiguas en poder y armas no cambiará el paisaje que tenemos delante.
Suzuko Kawahara: Pasas demasiado tiempo en internet. Deberías aprender más sobre el mundo real.
A Yu.
Yu Ominae: ¡Solo apelas a Dios para justificar tu reforma mundial! Apuesto a que en el fondo sabes que usas a Dios como excusa para no hacerte cargo de tus crímenes. No eres ningún dios. ¡Eres humano! Nuestro futuro... ¡lo decidiremos nosotros mismos!
A MacDougal.
Yu Ominae: No importa cuán científicamente avanzados estén, los humanos no son rivales para la naturaleza. Aunque sean una civilización de dioses.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha que amaba las flores como nadie. Rezaba a diario para que su pueblo se llenara de bellas flores. Para hacerlo posible, arrancó todas las malas hierbas del lugar. Al cabo de un tiempo sus plegarias fueron escuchadas y el pueblo quedó cubierto de flores. Pero por algún motivo, ese pueblo lleno de flores de todos los colores... le resultaba un poco gris a quien lo veía.
Lilie: Hace un rato estaba casualmente siguiendo a Pique, y casualmente la vi reunirse con Mytho-sama. Casualmente les seguí a los dos, y llegaron a un sitio en el que estaban ellos dos solos. ¿Y bien? ¿Quieres ir casualmente adonde están?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, un hombre se enamoró de una muñeca. Un día, quizá debido a ese amor, la muñeca cobró vida y comenzó a danzar. El hombre no cabía en sí de gozo. Pensaba que la muñeca jamás lo traicionaría, y que ahora era poseedor del amor más puro e inocente del mundo. Sin embargo la muñeca, ahora viva, rechazó a aquel hombre y eligió a otro.
Drosselmeyer: ¡Qué días más llenos de armonía y paz! Pero sabéis que tarde o temprano han de acabar. Eso es lo bueno de las historias.
Mytho: Deberías ser más educado con las chicas.
Ahiru: ¿Te has recuperado ya?
Fakir: Eso creía, pero al verte se me han reabierto las heridas.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El príncipe y el maligno cuervo de su historia escaparon de ella y continuaron su lucha. Al final, el príncipe se arrancó el corazón y selló al cuervo usando un poder prohibido. En cierto pueblo, el príncipe sin corazón conoció a un pato. El amor que sentía por el príncipe convirtió al pato en una princesa, y comenzó a reunir los fragmentos de su corazón. El príncipe fue recuperando sus emociones, hasta que fue capaz de amar de nuevo. Y fueron felices y comieron perdices. Pero ¿fue realmente así? No en vano, si la princesa le revelase sus sentimientos al príncipe, su destino sería desaparecer en medio de un resplandor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe que amaba a un hermoso cisne blanco. Sin embargo, el príncipe cayó en la trampa del cisne negro y traicionó a su amado cisne blanco. El cisne negro obligó al príncipe a jurarle amor eterno. Pese a todo, sin pensar en su propio bienestar, el cisne blanco sigue protegiendo al príncipe. Y ahora ha llegado el momento de poner a prueba ese amor.
Fakir: ¿No se estará ahogando? Pero, ¿los patos pueden ahogarse? Aunque siendo ella, no me extrañaría.
Princess Kraehe: Un príncipe no necesita dos princesas.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió un apuesto esclavo. Las cadenas que lo ataban no estaban hechas de acero, sino de amor. Cada día y cada noche, su princesa le susurraba palabras de amor, a las que el esclavo respondía con gentileza. Su cuerpo estaba atado, así como sus emociones. Pero, ¿cuál era realmente prisionero? ¿El esclavo o la princesa?
Drosselmeyer: Si eres el caballero, debes derrotar al villano sin mostrar temor alguno. Si eres el villano, debes acabar con la princesa sin compasión. Si eres la princesa, debes salvar al príncipe con el poder del amor. Si eres el príncipe, debes usar tu sabiduría y valor... Es verdad, si no puedes.
Ahiru: Fakir siempre piensa él solo, toma decisiones él solo y lucha él solo... Siempre solo... Llorando solo.
Edel: Esta joya se llama “amor”. Si te agrada, puedes quedártela. [...] Pero has de saber que aunque esta gema sea fuerte, se daña fácilmente. Aunque sea hermosa, se mancilla fácilmente. Y cuando se lucha por ella, puede causar incluso la muerte. Debes ser muy cuidadoso con ella.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Fakir: Yo... ¡No sucumbiré ante ese miserable destino! Lo cambiaré.
Ahiru: Fakir ha tomado el camino en el que cree, así que no se arrepentirá, sea cual sea el resultado. ¿Por qué no tienes fe en Fakir?
Drosselmeyer: No hay nada más aburrido que una heroína sin debilidades.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. La llamaban Cenicienta debido a sus harapientos ropajes. Por arte de magia, se convirtió en una hermosa princesa y pudo ir al baile del príncipe. Entonces, a medianoche, la doncella volvió a ser Cenicienta, dejando tras de sí un zapato de cristal. El príncipe removió cielo y tierra para buscarla y hacerla su esposa, pero... ¿amaba realmente a aquella doncella?
Makoto: Destrucción y restauración, una y otra vez. Desde el Big Bang, hace 13 800 millones de años, los átomos que nos componen se han fusionado, se han vuelto estrellas, se han quemado, se han comprimido y se han dispersado. Vuelven a formar espirales, se combinan y luego se separan. Algún día, cuando la vida se acabe y la Tierra deje de existir, volveremos a ser parte de una gran espiral.
Hibiki: ¿Cómo decirlo? De que no soy la persona que creía ser. Desde que apareciste, pude ser yo por primera vez. Y es porque tú estás aquí.
A Uta.
Kai: Adelante, filmen todo. Así queda registrado cómo pierden.
Enterrador: Con tantas visualizaciones, estamos haciendo fortunas.
Makoto: Es una espiral. Las espirales están presentes en galaxias, tifones y hasta biomoléculas. Es un patrón de la naturaleza.
Satanás: El amor no existe. No existe tal cosa. Por lo tanto, no hay tristeza. Eso es lo que pensaba.
Kiwi: Tomé decisiones equivocadas hoy. Supongo que es uno de esos días.
David Martinez: No importa cuánto cromo tenga, no me siento incómodo. Me siento mejor con el metal que con mi piel.
Kiwi: Los ciberpunks huyen de una vida desagradable o son soñadores que se perdieron en algún momento.
Jimmy Kurosaki: Los implantes potentes te quitarán el alma del cuerpo y la pondrán en una máquina. Traspasará todos los límites imaginables. Siempre termina en una de dos cosas. O te vuelves loco o mueres antes de que eso pase.
Lucy: No te ganas el nombre de ciberpunk por cómo vives, sino por cómo mueres.
Maine: Un arma es como un amuleto que hasta tu abuela lleva. Si quieres ser un ciberpunk, llévala igual que llevas condones.
A David.
Masami Kugimiya: Fujita-kun. Siento que veo al viejo yo en ti, y hace que quiera darte una bofetada.
Akira Kōmoto: La amistad es más frágil que una burbuja.
Gaju Akagi: ¡Esto es tonto! ¡Solo pararme derecho y caminar es más cansado que jugar fútbol o encantados! ¡Rayos! ¡Quien sea que se meta en esto es un tonto! Pero... ¡Enséñeme todo, desde cómo pararme!
Sobre la danza.
Malen: ¿No eres una estudiante de ballet?
Ahiru: Bueno, dibujar no es que se me dé bien...
Malen: Por eso estás en ballet.
Ahiru: Pero bailar tampoco se me da bien.
Fakir: Mytho está cambiando. Hacia un Mytho que no conozco.
Lilie: No serías tú sin tus meteduras de pata, así que no te lo tomes a mal.
A Ahiru.

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