Frases (más recientes), página 2

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Ahiru: Fakir siempre piensa él solo, toma decisiones él solo y lucha él solo... Siempre solo... Llorando solo.
Edel: Esta joya se llama “amor”. Si te agrada, puedes quedártela. [...] Pero has de saber que aunque esta gema sea fuerte, se daña fácilmente. Aunque sea hermosa, se mancilla fácilmente. Y cuando se lucha por ella, puede causar incluso la muerte. Debes ser muy cuidadoso con ella.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Fakir: Yo... ¡No sucumbiré ante ese miserable destino! Lo cambiaré.
Ahiru: Fakir ha tomado el camino en el que cree, así que no se arrepentirá, sea cual sea el resultado. ¿Por qué no tienes fe en Fakir?
Drosselmeyer: No hay nada más aburrido que una heroína sin debilidades.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. La llamaban Cenicienta debido a sus harapientos ropajes. Por arte de magia, se convirtió en una hermosa princesa y pudo ir al baile del príncipe. Entonces, a medianoche, la doncella volvió a ser Cenicienta, dejando tras de sí un zapato de cristal. El príncipe removió cielo y tierra para buscarla y hacerla su esposa, pero... ¿amaba realmente a aquella doncella?
Makoto: Destrucción y restauración, una y otra vez. Desde el Big Bang, hace 13 800 millones de años, los átomos que nos componen se han fusionado, se han vuelto estrellas, se han quemado, se han comprimido y se han dispersado. Vuelven a formar espirales, se combinan y luego se separan. Algún día, cuando la vida se acabe y la Tierra deje de existir, volveremos a ser parte de una gran espiral.
Hibiki: ¿Cómo decirlo? De que no soy la persona que creía ser. Desde que apareciste, pude ser yo por primera vez. Y es porque tú estás aquí.
A Uta.
Kai: Adelante, filmen todo. Así queda registrado cómo pierden.
Enterrador: Con tantas visualizaciones, estamos haciendo fortunas.
Makoto: Es una espiral. Las espirales están presentes en galaxias, tifones y hasta biomoléculas. Es un patrón de la naturaleza.
Satanás: El amor no existe. No existe tal cosa. Por lo tanto, no hay tristeza. Eso es lo que pensaba.
Kiwi: Tomé decisiones equivocadas hoy. Supongo que es uno de esos días.
David Martinez: No importa cuánto cromo tenga, no me siento incómodo. Me siento mejor con el metal que con mi piel.
Kiwi: Los ciberpunks huyen de una vida desagradable o son soñadores que se perdieron en algún momento.
Jimmy Kurosaki: Los implantes potentes te quitarán el alma del cuerpo y la pondrán en una máquina. Traspasará todos los límites imaginables. Siempre termina en una de dos cosas. O te vuelves loco o mueres antes de que eso pase.
Lucy: No te ganas el nombre de ciberpunk por cómo vives, sino por cómo mueres.
Maine: Un arma es como un amuleto que hasta tu abuela lleva. Si quieres ser un ciberpunk, llévala igual que llevas condones.
A David.
Masami Kugimiya: Fujita-kun. Siento que veo al viejo yo en ti, y hace que quiera darte una bofetada.
Akira Kōmoto: La amistad es más frágil que una burbuja.
Gaju Akagi: ¡Esto es tonto! ¡Solo pararme derecho y caminar es más cansado que jugar fútbol o encantados! ¡Rayos! ¡Quien sea que se meta en esto es un tonto! Pero... ¡Enséñeme todo, desde cómo pararme!
Sobre la danza.
Malen: ¿No eres una estudiante de ballet?
Ahiru: Bueno, dibujar no es que se me dé bien...
Malen: Por eso estás en ballet.
Ahiru: Pero bailar tampoco se me da bien.
Fakir: Mytho está cambiando. Hacia un Mytho que no conozco.
Lilie: No serías tú sin tus meteduras de pata, así que no te lo tomes a mal.
A Ahiru.
Ahiru: Hay veces que consultar con la almohada no sirve para nada.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha que amaba la danza. Un día cometió la imprudencia de enfundarse unas zapatillas rojas que la obligarían a bailar eternamente. La muchacha continuó día y noche... Pero esperad, ésa es otra historia. Sin embargo, puede que no esté demasiado alejada de la nuestra.
Ahiru: Soy un pato. No soy más que un pájaro. Pero lo que él ve es a la princesa Tutu en su bonito vestido. Ésa no soy yo.
Ahiru: Lo siento. No puedo evitar que sufras, lo único que puedo hacer es recuperar tu corazón.
A Mytho.
Mytho: Quiero ver a Tutu. Cuando pienso en Tutu, ardo en deseos de verla. Siempre quiero estar con Tutu.
Narradora: Hace mucho tiempo, vivió un caballero. Por el bien de su amigo, se vio obligado a quitarle la vida. Hace mucho tiempo, existió una espada. La espada, que siempre había luchado por la paz, se dio cuenta de que para protegerla debía quitarle la vida a aquel que la blandía. Y así lo hizo. Ni el caballero ni la espada tenían elección, pero ¿realmente hicieron lo correcto? Esa pregunta les sigue atormentando hoy en día.
Mytho: Aunque duela, cuando pienso en ti puedo sentir brillar una tenue luz en mi corazón. Si te vas, creo que esa luz también desaparecerá. Eso es lo que me da miedo.
Rue: Yo sólo he tenido ojos para Mytho. El que tenga o no corazón no cambiará el hecho de que le amo. Y le seguiré amando siempre. Aún no le he amado lo suficiente.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió cierto niño. Para el niño, el mundo estaba lleno de enigmas. “¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué?” Por cada pregunta que hallaba respuesta, aparecían otras dos. Cuando dos preguntas eran respondidas, cuatro nuevas eran planteadas. Cuando cuatro enigmas eran resueltos, incontables ocupaban su lugar. Al final, el niño se vio consumido por sus propias preguntas.
Chise Hatori: Tal vez hayas sufrido más que yo o cualquiera que haya conocido. Pero solo porque duele no puedes hacer sufrir a otros o hacer lo que te dé la gana.
A Cartafilo.
Alice: Hay personas que necesitan crear su propio camino, por mucho que les muestren uno.
Seth Noel: Las partes más importantes de alguien rara vez lo hacen.
Chise Hatori: Solo quiero que la gente que me sonrió lo siga haciendo.
Rahab: Bienvenido, Elias, a este vertiginoso, desagradable y hermoso mundo.
Yuuna: ¿Serán como el yokai de los tentáculos de ayer? Unos seres tan pequeños pueden convertirse en monstruos...
Kogarashi: No. Solo son anguilas jardineras.
Kogarashi: Me encargaré de tus lamentos, Yuuna. Yo te haré feliz. ¿Por qué lloras?
Yuuna: ¡Es la primera vez en mi vida que alguien me dice eso!
Kogarashi: Es que no encontraré otro lugar por 1,000 yenes al mes.
Yuuna: ¡Me alegro de que seas pobre! ¡Sigue siendo pobre para siempre!

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