Frases (más recientes), página 3

Filtros
Mytho: ¿No es extraño? Amo y deseo proteger todo lo que hay en este mundo. Y aun así, quiero que todo el amor del mundo sea sólo mío. ¿Cuál se supone que es mi verdadero ser? Quiero que me amen, ¿pero es bueno sólo ser amado? No lo sé, mi orgullo sigue perdido en la oscuridad.
Anticuario: Hay cosas que es bueno saber y otras que no.
Neko-sensei: Todo el mundo atraviesa periodos en los que los sueños parecen inalcanzables. Pero esa forma de pensar no es más que una máscara ante la falta de motivación.
Ahiru: Fakir es fuerte. Aunque no lleve una espada, Fakir es el caballero de Mytho.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una princesa muy amada por sus padres. Un día, consiguió esquivar a los guardias del castillo y salió al exterior por primera vez en su vida. Sin embargo, no importaba cuánto caminase, fuera del castillo sólo había un bosque interminable y oscuro como la noche. Cuando quiso darse cuenta, ya no era capaz ni de salir del bosque ni de volver al castillo. En aquel reino, lo único que existía era el interior del castillo.
Neko-sensei: Últimamente, estás incluso menos centrada que antes. Da la sensación de que has perdido la motivación. ¿No será que te has dado por vencida y piensas que ya no puedes hacer nada más?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. Las historias que ese hombre hilaba se hacían realidad. El rey, los nobles y los adinerados del reino acudían a él para que escribiera sobre ellos. Pero al comprobar que sus deseos realmente se cumplían, empezaron a temer su poder y a aborrecerle. Cuando el hombre falleció, todos suspiraron aliviados por haberse librado de aquella maldición. Nadie oyó la burlona risa del hombre muerto.
Neko-sensei: ¡Mis estudiantes se casan incluso antes que yo! ¡Nada podría hacer más feliz a un profesor!
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. Sus padres la prometieron con un joven de su confianza en lugar de con quien ella amaba. Sabía que aquel joven la amaba profundamente, pero ¿era su amor tan grande como el de su amado? La doncella dudaba. Al final, de tanto dudar entre uno y otro, olvidó a cuál de los dos amaba realmente.
Hermia: ¿Verdad que es conmovedor? No sé por qué, pero es como si rebosase amor. Seguro que pensaba en alguien mientras la esculpía.
Ahiru: Quizá ese alguien eres tú!
Hermia: El amor es algo maravilloso, pero al mismo tiempo hace que la gente sufra y se ponga triste. Así que a todos nos cuesta decir “Te quiero”, y no dejamos que nuestros sentimientos salgan a la luz.
Drosselmeyer: Todos los fragmentos errantes están ya donde les corresponde.
Ahiru: ¿Qué? ¿De verdad? Así que, ahora...
Drosselmeyer: Ciertamente, debe de estar padeciendo un gran dolor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, una doncella se enamoró. Deseaba contarle a su amado cómo se sentía, pero a la vez temía no ser correspondida. La indecisión la carcomía día tras día. Dejó de comer, incluso de dormir. Al final, falleció sin ser capaz de comunicar sus sentimientos. Sin embargo, el hombre al que amaba se casó y fue feliz, sin saber nunca de su existencia.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió cierto caballero. Siempre cumplió con su deber, fuese cual fuese. Ni siquiera vaciló cuando hubo de quitarle la vida a su amada. Ése era su mayor orgullo. Pero el caballero sólo sabía acatar órdenes, y tras su muerte, siguió vagando en busca de una misión que cumplir. Dicen que el otrora caballero, ahora fantasma errante, lleva en sus manos la espada manchada de sangre que una vez atravesó el corazón de su amada.
Femio: La palabra miedo no existe en mi vocabulario. Pero si tuviera que temer algo, sería a mi propia belleza.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió un joven increíblemente hermoso. La gente amaba a ese apuesto joven, pero él nunca parecía mostrar interés en los demás. Sólo se amaba a sí mismo. Cuando el joven que sólo quería ser amado y no amar, por fin llegó a querer a otra persona, descubrió que ya no era capaz de expresar esos sentimientos.
Mytho: Tu hermoso corazón hace que las flores crezcan hermosas.
A Freya.
Ahiru: Freya-san es encantadora. Ojalá pudiera ser como ella. Pero eso...
Uzura: Ni en un millón de años, zura.
Ahiru: ¿Qué? ¿De verdad?
Uzura: De verdad, zura.
Ahiru: ¿Es imposible?
Uzura: ¡Del todo, zura!
Ahiru: Espera, ¿con quién estoy hablando?
Chojuro: Boruto, tu determinación se basa en la ingenuidad. No se detiene una guerra con ella.
Bowman: No importa cuán magnífico sea el intelecto humano, este planeta se lo tragará y no quedará ni el recuerdo. El amor y el odio humano no perdurarán. Pero la vida y sus acciones, sí. Tú y yo somos parte de la naturaleza. Por eso podemos pararnos aquí. Por eso podemos admirar esta vista. Pero la gente desentierra el pasado anhelando recuperar la gloria perdida. Convertir las reliquias antiguas en poder y armas no cambiará el paisaje que tenemos delante.
Suzuko Kawahara: Pasas demasiado tiempo en internet. Deberías aprender más sobre el mundo real.
A Yu.
Yu Ominae: ¡Solo apelas a Dios para justificar tu reforma mundial! Apuesto a que en el fondo sabes que usas a Dios como excusa para no hacerte cargo de tus crímenes. No eres ningún dios. ¡Eres humano! Nuestro futuro... ¡lo decidiremos nosotros mismos!
A MacDougal.
Yu Ominae: No importa cuán científicamente avanzados estén, los humanos no son rivales para la naturaleza. Aunque sean una civilización de dioses.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha que amaba las flores como nadie. Rezaba a diario para que su pueblo se llenara de bellas flores. Para hacerlo posible, arrancó todas las malas hierbas del lugar. Al cabo de un tiempo sus plegarias fueron escuchadas y el pueblo quedó cubierto de flores. Pero por algún motivo, ese pueblo lleno de flores de todos los colores... le resultaba un poco gris a quien lo veía.
Lilie: Hace un rato estaba casualmente siguiendo a Pique, y casualmente la vi reunirse con Mytho-sama. Casualmente les seguí a los dos, y llegaron a un sitio en el que estaban ellos dos solos. ¿Y bien? ¿Quieres ir casualmente adonde están?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, un hombre se enamoró de una muñeca. Un día, quizá debido a ese amor, la muñeca cobró vida y comenzó a danzar. El hombre no cabía en sí de gozo. Pensaba que la muñeca jamás lo traicionaría, y que ahora era poseedor del amor más puro e inocente del mundo. Sin embargo la muñeca, ahora viva, rechazó a aquel hombre y eligió a otro.
Drosselmeyer: ¡Qué días más llenos de armonía y paz! Pero sabéis que tarde o temprano han de acabar. Eso es lo bueno de las historias.
Mytho: Deberías ser más educado con las chicas.
Ahiru: ¿Te has recuperado ya?
Fakir: Eso creía, pero al verte se me han reabierto las heridas.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El príncipe y el maligno cuervo de su historia escaparon de ella y continuaron su lucha. Al final, el príncipe se arrancó el corazón y selló al cuervo usando un poder prohibido. En cierto pueblo, el príncipe sin corazón conoció a un pato. El amor que sentía por el príncipe convirtió al pato en una princesa, y comenzó a reunir los fragmentos de su corazón. El príncipe fue recuperando sus emociones, hasta que fue capaz de amar de nuevo. Y fueron felices y comieron perdices. Pero ¿fue realmente así? No en vano, si la princesa le revelase sus sentimientos al príncipe, su destino sería desaparecer en medio de un resplandor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe que amaba a un hermoso cisne blanco. Sin embargo, el príncipe cayó en la trampa del cisne negro y traicionó a su amado cisne blanco. El cisne negro obligó al príncipe a jurarle amor eterno. Pese a todo, sin pensar en su propio bienestar, el cisne blanco sigue protegiendo al príncipe. Y ahora ha llegado el momento de poner a prueba ese amor.
Fakir: ¿No se estará ahogando? Pero, ¿los patos pueden ahogarse? Aunque siendo ella, no me extrañaría.
Princess Kraehe: Un príncipe no necesita dos princesas.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió un apuesto esclavo. Las cadenas que lo ataban no estaban hechas de acero, sino de amor. Cada día y cada noche, su princesa le susurraba palabras de amor, a las que el esclavo respondía con gentileza. Su cuerpo estaba atado, así como sus emociones. Pero, ¿cuál era realmente prisionero? ¿El esclavo o la princesa?
Drosselmeyer: Si eres el caballero, debes derrotar al villano sin mostrar temor alguno. Si eres el villano, debes acabar con la princesa sin compasión. Si eres la princesa, debes salvar al príncipe con el poder del amor. Si eres el príncipe, debes usar tu sabiduría y valor... Es verdad, si no puedes.
Ahiru: Fakir siempre piensa él solo, toma decisiones él solo y lucha él solo... Siempre solo... Llorando solo.
Edel: Esta joya se llama “amor”. Si te agrada, puedes quedártela. [...] Pero has de saber que aunque esta gema sea fuerte, se daña fácilmente. Aunque sea hermosa, se mancilla fácilmente. Y cuando se lucha por ella, puede causar incluso la muerte. Debes ser muy cuidadoso con ella.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Fakir: Yo... ¡No sucumbiré ante ese miserable destino! Lo cambiaré.
Ahiru: Fakir ha tomado el camino en el que cree, así que no se arrepentirá, sea cual sea el resultado. ¿Por qué no tienes fe en Fakir?

Citas encontradas: 424