Frases etiquetadas con “muerte” (mejores)

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Neiru: ¿Por qué eres tan egoísta? El final, dejaste que yo me encargara de todo.
Kotobuki: ¿No elogiarás mis métodos de investigación?
Neiru: ¡No consideras los sentimientos de los demás!
Kotobuki: Ya estás acostumbrada.
Neiru: No es normal que sólo te mueras.
Kotobuki: ¿No crees que lo anormal es más divertido?
Kufa Vampir: Puede llevar el apellido Angel, pero no tiene lo necesario para ser Paladín. Sin saberlo, confía firmemente en su propio talento. Pobre niña. Su vida está llena de sufrimiento. Y seguirá sufriendo en adelante. Y nunca será recompensada por eso. En ese caso, es mejor cortar esa cadena de eventos. Es la piedad de un asesino profesional. El orgullo de un asesino.
Liona: Si la alternativa es vivir como monstruos, ¡prefiero que muramos de hambre como humanos!
Koku: Si no sientes arrepentimiento, expía tus pecados con tu muerte.
Rey Bengana: No me importa morir por mi imprudencia, pero los arrastré a todos conmigo... Es una vergüenza.
Hyunckel: Mi padre se convirtió en cenizas. Si eso es justicia... ¡entonces soy el enemigo de la justicia!
Bardock: ¡¡Los Saiyan no nos retiraremos de un combate aunque muramos...!!
Flazzard: Te dejaré elegir. ¿Quieres congelarte por completo o prefieres que te incinere?
A Popp.
Samsa: Este es el destino de quienes se convierten en seres superiores. Al ser derrotados no quedan ni las cenizas. Se convierten en ceniza negra. Tal vez sea el castigo por jugar con las vidas creadas por Dios.
Mystvearn: Vearn, el Rey Oscuro, los considera alimañas. No aceptaremos la rendición. Mueran. Desaparezcan de este mundo junto a este reino.
Vincent Law: La muerte me sigue a todos lados. Todo lo que toco termina ensangrentado. Todos terminan muriendo.
Chiranosuke: No te inmutaste cuando murieron 7,000 millones de personas, pero te pones a llorar cuando muere una sola persona.
Kaika Itsuki: Hay muchas cosas que la muerte puede resolver o mejorar. Creo que las personas podemos lidiar con la muerte mucho mejor que ahora. Taiyo. Cuando quieres hacerte amigo de alguien, ¿le dices cosas feas? Yo quiero hacerme amigo de la muerte. Y quiero que todos los demás también se hagan amigos de ella. Para ello, tengo que demostrarles que la muerte no es mala. Y para demostrarlo, voy a morir. Cuando eso ocurra, mi corazón quedará atrás. Lo que hagas con él debes decidirlo tú.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El oficio de ese hombre era escribir historias, pero eso no le permitió desafiar a la muerte. Su última historia era la de un apuesto príncipe y su lucha contra un demoníaco cuervo. Pero tras su muerte, esa batalla quedaría inconclusa para siempre. “¡No voy a aceptar esto!”, graznó el cuervo. “¡No voy a aceptar esto!”, exclamó el valeroso príncipe. El cuervo huyó de la historia, y persiguiéndole, el príncipe hizo lo mismo. Y entonces, el príncipe usó un poder prohibido para sellar al cuervo, sacrificando su propio corazón. En ese momento... “Maravilloso”. Se oyó susurrar al hombre que debería estar muerto.
Ouka: No quiero ser un perdedor que no haga nada más que hablar. No quiero ser alguien que sacrifique a los demás, pero no se arriesgue a sí mismo...
Quinn: ¿De qué sirve la libertad si estamos muertos?
Nagai Kei: En algún lugar del mundo, siempre hay gente muriendo por la guerra, la pobreza u otras razones absurdas. ¿Por qué no estás tratando de salvarlos?
Lucy: No te ganas el nombre de ciberpunk por cómo vives, sino por cómo mueres.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Narradora: Hace mucho tiempo, vivió un caballero. Por el bien de su amigo, se vio obligado a quitarle la vida. Hace mucho tiempo, existió una espada. La espada, que siempre había luchado por la paz, se dio cuenta de que para protegerla debía quitarle la vida a aquel que la blandía. Y así lo hizo. Ni el caballero ni la espada tenían elección, pero ¿realmente hicieron lo correcto? Esa pregunta les sigue atormentando hoy en día.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió cierto caballero. Siempre cumplió con su deber, fuese cual fuese. Ni siquiera vaciló cuando hubo de quitarle la vida a su amada. Ése era su mayor orgullo. Pero el caballero sólo sabía acatar órdenes, y tras su muerte, siguió vagando en busca de una misión que cumplir. Dicen que el otrora caballero, ahora fantasma errante, lleva en sus manos la espada manchada de sangre que una vez atravesó el corazón de su amada.
Jimmy Kurosaki: Los implantes potentes te quitarán el alma del cuerpo y la pondrán en una máquina. Traspasará todos los límites imaginables. Siempre termina en una de dos cosas. O te vuelves loco o mueres antes de que eso pase.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, una doncella se enamoró. Deseaba contarle a su amado cómo se sentía, pero a la vez temía no ser correspondida. La indecisión la carcomía día tras día. Dejó de comer, incluso de dormir. Al final, falleció sin ser capaz de comunicar sus sentimientos. Sin embargo, el hombre al que amaba se casó y fue feliz, sin saber nunca de su existencia.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. Las historias que ese hombre hilaba se hacían realidad. El rey, los nobles y los adinerados del reino acudían a él para que escribiera sobre ellos. Pero al comprobar que sus deseos realmente se cumplían, empezaron a temer su poder y a aborrecerle. Cuando el hombre falleció, todos suspiraron aliviados por haberse librado de aquella maldición. Nadie oyó la burlona risa del hombre muerto.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El hombre tenía el poder de hacer los cuentos realidad. Por temor a que sus tragedias acaecieran realmente, le cortaron las manos. Cuando el hombre murió, todos suspiraron aliviados. Sin embargo, con sus manos recién cortadas, el hombre había escrito una historia con su propia sangre. Era la historia de sí mismo y de cómo continuaría escribiendo incluso después de la muerte.

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