Frases etiquetadas con “amor” (mejores)

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Conan Edogawa: Este será un caso sobre el amor.
Tomoya Aki: Si ni siquiera las personajes en 2D me hacen caso, ¿cómo podré seguir adelante a partir de ahora?
Ponosuke: Con lo bueno que es el amo, y no hay manera de que se eche novia. Algo va muy mal en este mundo.
Hikari Tsutsui: El amor es difícil. Nunca hay una respuesta correcta.
Yuto Ito: El amor duele, ¿cierto? Pero es divertido... Es decir, enamorarse de personas lo es.
Rue: Yo sólo he tenido ojos para Mytho. El que tenga o no corazón no cambiará el hecho de que le amo. Y le seguiré amando siempre. Aún no le he amado lo suficiente.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, surgió un amor que jamás sería correspondido. Pero eso no basta para construir una historia. El hombre que había de tejer este relato de amor ya no está en este mundo. Y con este amor eternamente triste, la historia se perpetúa hasta hoy. Habiendo perdido a su hacedor, sigue vagando en busca de un final.
Satanás: El amor no existe. No existe tal cosa. Por lo tanto, no hay tristeza. Eso es lo que pensaba.
Ahiru: Ahora mismo no puede querer a alguien ni nada. Aunque Rue quiera tanto a Mytho. ¿No te da lástima?
Edel: ¿Lástima?
Ahiru: Sí, ¿no te parece?
Edel: ¿Lástima por Mytho? ¿Por Rue? ¿O por ti?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El príncipe y el maligno cuervo de su historia escaparon de ella y continuaron su lucha. Al final, el príncipe se arrancó el corazón y selló al cuervo usando un poder prohibido. En cierto pueblo, el príncipe sin corazón conoció a un pato. El amor que sentía por el príncipe convirtió al pato en una princesa, y comenzó a reunir los fragmentos de su corazón. El príncipe fue recuperando sus emociones, hasta que fue capaz de amar de nuevo. Y fueron felices y comieron perdices. Pero ¿fue realmente así? No en vano, si la princesa le revelase sus sentimientos al príncipe, su destino sería desaparecer en medio de un resplandor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe que amaba a un hermoso cisne blanco. Sin embargo, el príncipe cayó en la trampa del cisne negro y traicionó a su amado cisne blanco. El cisne negro obligó al príncipe a jurarle amor eterno. Pese a todo, sin pensar en su propio bienestar, el cisne blanco sigue protegiendo al príncipe. Y ahora ha llegado el momento de poner a prueba ese amor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. La llamaban Cenicienta debido a sus harapientos ropajes. Por arte de magia, se convirtió en una hermosa princesa y pudo ir al baile del príncipe. Entonces, a medianoche, la doncella volvió a ser Cenicienta, dejando tras de sí un zapato de cristal. El príncipe removió cielo y tierra para buscarla y hacerla su esposa, pero... ¿amaba realmente a aquella doncella?
Edel: Esta joya se llama “amor”. Si te agrada, puedes quedártela. [...] Pero has de saber que aunque esta gema sea fuerte, se daña fácilmente. Aunque sea hermosa, se mancilla fácilmente. Y cuando se lucha por ella, puede causar incluso la muerte. Debes ser muy cuidadoso con ella.
Bowman: No importa cuán magnífico sea el intelecto humano, este planeta se lo tragará y no quedará ni el recuerdo. El amor y el odio humano no perdurarán. Pero la vida y sus acciones, sí. Tú y yo somos parte de la naturaleza. Por eso podemos pararnos aquí. Por eso podemos admirar esta vista. Pero la gente desentierra el pasado anhelando recuperar la gloria perdida. Convertir las reliquias antiguas en poder y armas no cambiará el paisaje que tenemos delante.
Rue: Fue bendecida con belleza, sabiduría y fortaleza, pero estaba destinada a no estar nunca con su príncipe. En el momento en que confiesa sus sentimientos, desaparece en medio de un resplandor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió un apuesto esclavo. Las cadenas que lo ataban no estaban hechas de acero, sino de amor. Cada día y cada noche, su princesa le susurraba palabras de amor, a las que el esclavo respondía con gentileza. Su cuerpo estaba atado, así como sus emociones. Pero, ¿cuál era realmente prisionero? ¿El esclavo o la princesa?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, un hombre se enamoró de una muñeca. Un día, quizá debido a ese amor, la muñeca cobró vida y comenzó a danzar. El hombre no cabía en sí de gozo. Pensaba que la muñeca jamás lo traicionaría, y que ahora era poseedor del amor más puro e inocente del mundo. Sin embargo la muñeca, ahora viva, rechazó a aquel hombre y eligió a otro.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió un joven increíblemente hermoso. La gente amaba a ese apuesto joven, pero él nunca parecía mostrar interés en los demás. Sólo se amaba a sí mismo. Cuando el joven que sólo quería ser amado y no amar, por fin llegó a querer a otra persona, descubrió que ya no era capaz de expresar esos sentimientos.
Mytho: ¿No es extraño? Amo y deseo proteger todo lo que hay en este mundo. Y aun así, quiero que todo el amor del mundo sea sólo mío. ¿Cuál se supone que es mi verdadero ser? Quiero que me amen, ¿pero es bueno sólo ser amado? No lo sé, mi orgullo sigue perdido en la oscuridad.
Drosselmeyer: Si eres el caballero, debes derrotar al villano sin mostrar temor alguno. Si eres el villano, debes acabar con la princesa sin compasión. Si eres la princesa, debes salvar al príncipe con el poder del amor. Si eres el príncipe, debes usar tu sabiduría y valor... Es verdad, si no puedes.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, una doncella se enamoró. Deseaba contarle a su amado cómo se sentía, pero a la vez temía no ser correspondida. La indecisión la carcomía día tras día. Dejó de comer, incluso de dormir. Al final, falleció sin ser capaz de comunicar sus sentimientos. Sin embargo, el hombre al que amaba se casó y fue feliz, sin saber nunca de su existencia.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. Sus padres la prometieron con un joven de su confianza en lugar de con quien ella amaba. Sabía que aquel joven la amaba profundamente, pero ¿era su amor tan grande como el de su amado? La doncella dudaba. Al final, de tanto dudar entre uno y otro, olvidó a cuál de los dos amaba realmente.
Hermia: El amor es algo maravilloso, pero al mismo tiempo hace que la gente sufra y se ponga triste. Así que a todos nos cuesta decir “Te quiero”, y no dejamos que nuestros sentimientos salgan a la luz.
Hermia: ¿Verdad que es conmovedor? No sé por qué, pero es como si rebosase amor. Seguro que pensaba en alguien mientras la esculpía.
Ahiru: Quizá ese alguien eres tú!

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