Frases de “Princess Tutu” (TV, 2002)

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Princess Tutu (TV, 2002)

episodio 1

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El oficio de ese hombre era escribir historias, pero eso no le permitió desafiar a la muerte. Su última historia era la de un apuesto príncipe y su lucha contra un demoníaco cuervo. Pero tras su muerte, esa batalla quedaría inconclusa para siempre. “¡No voy a aceptar esto!”, graznó el cuervo. “¡No voy a aceptar esto!”, exclamó el valeroso príncipe. El cuervo huyó de la historia, y persiguiéndole, el príncipe hizo lo mismo. Y entonces, el príncipe usó un poder prohibido para sellar al cuervo, sacrificando su propio corazón. En ese momento... “Maravilloso”. Se oyó susurrar al hombre que debería estar muerto.
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Ahiru: Uah, qué ojos más bonitos, es como si me absorbieran. Pero se ven tan tristes...
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Neko-sensei: Ya, ya, prestadme atención. Si alguna no guarda el debido silencio... Tendrá que casarse conmigo.
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Ahiru: Ah, qué guapa es.
Lilie: Justo el polo opuesto a ti.
Pike: Vaya, la has hundido.
Lilie: Madre mía, ¿se ha deprimido? ¡Pero qué mona es!

episodio 2

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El hombre estaba escribiendo la historia de un apuesto príncipe y su lucha contra un malicioso cuervo. Tras su muerte, el cuervo y el príncipe huyeron del cuento. El príncipe usó un poder prohibido que sólo él tenía para sellar al cuervo, a costa de su propio corazón. El cuervo quedó encerrado sin poder escapar, y el corazón del príncipe quedó partido en mil pedazos, que se esparcieron a lo largo y ancho de la ciudad. En ese momento, en la ciudad los cuentos y la realidad se entremezclaron, y aquello que pertenecía al terreno de la fantasía dejó de hacerlo.
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Ahiru: Si puedo convertirme en una chica, y estar junto a Mytho-senpai... Entonces, algún día... Algún día podría conseguir que recupere la sonrisa.
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Edel: A aquellos que se someten al destino les espera la felicidad. A los que luchan contra él les espera la gloria.
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Drosselmeyer: No podéis olvidarlo, Ahiru, sigue siendo un pato.

episodio 3

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. La historia se interrumpió, y junto a su corazón, el príncipe perdió la gentileza que le caracterizaba e incluso los recuerdos de su heroica batalla. Y a lo largo y ancho de la ciudad, los fragmentos del corazón del príncipe buscan refugio en aquellos corazones que tengan un vacío para ellos. Entre aquellos que fueron poseídos por estos fragmentos, los hay cuyas historias se acabaron torciendo.
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Ahiru: Sólo estoy tomando el aire, no me estoy escaqueando... Por hacer eso no pasa nada.
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Edel: La verdad es propensa a la timidez. Si intentas ir tras ella, se esconde. La verdad teme quedarse sola. Si huyes de ella, irá tras de ti.
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Rue: Fue bendecida con belleza, sabiduría y fortaleza, pero estaba destinada a no estar nunca con su príncipe. En el momento en que confiesa sus sentimientos, desaparece en medio de un resplandor.
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Drosselmeyer: No siempre pueden ser felices y comer perdices.

episodio 4

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, surgió un amor que jamás sería correspondido. Pero eso no basta para construir una historia. El hombre que había de tejer este relato de amor ya no está en este mundo. Y con este amor eternamente triste, la historia se perpetúa hasta hoy. Habiendo perdido a su hacedor, sigue vagando en busca de un final.
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Ahiru: Cuando soy la princesa Tutu, puedo ejecutar cualquier paso de baile. Pero, ¿ésa soy yo? ¿O es otra persona?
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Ahiru: Cuanto más practicas, más disfrutas con el baile.
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Ahiru: Después de andar y hablar juntas tanto rato, ya somos amigas.
A Rue.

episodio 5

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe feliz. El príncipe feliz no sabía nada de las penurias del pasado, ni tampoco de las del futuro. Hasta que un día, el príncipe encontró una reconfortante luz. Pero esa calidez no sólo transmitía tranquilidad, sino también tristeza, dolor, y soledad.
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Mytho: Cuando estoy solo... está oscuro y frío...
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Edel: La llama ilumina la oscuridad. Pero sin oscuridad, esa llama resulta imperceptible.
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Edel: ¿Temes a la oscuridad? Veo que te encuentras en la oscuridad de lo incierto. Pero, si tu deseo es brillar para alguien, no puedes temer a la oscuridad.

episodio 6

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un joven... que quiso liberar a una princesa de un maleficio de sueño eterno lanzado por una bruja. Entonces, un susurro llegó a sus oídos. “¿Quieres despertar a la princesa de su sueño? Cuán egoísta eres. ¿Qué te hace pensar que desea ser despertada con un beso en lugar de soñar por toda la eternidad?”
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Ahiru: Ahora mismo no puede querer a alguien ni nada. Aunque Rue quiera tanto a Mytho. ¿No te da lástima?
Edel: ¿Lástima?
Ahiru: Sí, ¿no te parece?
Edel: ¿Lástima por Mytho? ¿Por Rue? ¿O por ti?
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Edel: ¿Quién es más feliz, quien continúa con su sueño indefinidamente, o quien es despertado?
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Paulamoni: Uno siempre despierta de sus sueños. No, uno debe despertar.
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Paulo: Hay sueños que no pueden hacerse realidad. Pero nada te impide encontrar nuevos sueños.
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Paulo: Mi sueño es que el mundo entero quede cautivado por tu danza. Fíjate que hasta tengo pensados programas que serían perfectos para ti. ¿Qué me dices, Paulamoni? ¿Te subes al carro de mi sueño?
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Rue: Oye Mytho, ¿por qué no eres su pareja en el pas de deux?
Ahiru: ¿Qué? ¿Con Mytho?
Fakir: No, Mytho, no. Lo haré yo.
Ahiru: ¿Y a ti quién te manda meterte ahora?

episodio 7

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió cierto niño. Para el niño, el mundo estaba lleno de enigmas. “¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué?” Por cada pregunta que hallaba respuesta, aparecían otras dos. Cuando dos preguntas eran respondidas, cuatro nuevas eran planteadas. Cuando cuatro enigmas eran resueltos, incontables ocupaban su lugar. Al final, el niño se vio consumido por sus propias preguntas.
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Rue: Yo sólo he tenido ojos para Mytho. El que tenga o no corazón no cambiará el hecho de que le amo. Y le seguiré amando siempre. Aún no le he amado lo suficiente.
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Mytho: Aunque duela, cuando pienso en ti puedo sentir brillar una tenue luz en mi corazón. Si te vas, creo que esa luz también desaparecerá. Eso es lo que me da miedo.

episodio 8

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Narradora: Hace mucho tiempo, vivió un caballero. Por el bien de su amigo, se vio obligado a quitarle la vida. Hace mucho tiempo, existió una espada. La espada, que siempre había luchado por la paz, se dio cuenta de que para protegerla debía quitarle la vida a aquel que la blandía. Y así lo hizo. Ni el caballero ni la espada tenían elección, pero ¿realmente hicieron lo correcto? Esa pregunta les sigue atormentando hoy en día.
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Mytho: Quiero ver a Tutu. Cuando pienso en Tutu, ardo en deseos de verla. Siempre quiero estar con Tutu.
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Ahiru: Lo siento. No puedo evitar que sufras, lo único que puedo hacer es recuperar tu corazón.
A Mytho.
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Ahiru: Soy un pato. No soy más que un pájaro. Pero lo que él ve es a la princesa Tutu en su bonito vestido. Ésa no soy yo.

episodio 9

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Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha que amaba la danza. Un día cometió la imprudencia de enfundarse unas zapatillas rojas que la obligarían a bailar eternamente. La muchacha continuó día y noche... Pero esperad, ésa es otra historia. Sin embargo, puede que no esté demasiado alejada de la nuestra.
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Ahiru: Hay veces que consultar con la almohada no sirve para nada.
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Lilie: No serías tú sin tus meteduras de pata, así que no te lo tomes a mal.
A Ahiru.
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Fakir: Mytho está cambiando. Hacia un Mytho que no conozco.
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Malen: ¿No eres una estudiante de ballet?
Ahiru: Bueno, dibujar no es que se me dé bien...
Malen: Por eso estás en ballet.
Ahiru: Pero bailar tampoco se me da bien.

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