Frases etiquetadas con trad. no oficial (mejores)

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Hearts: El Rey de Todo destruye universos por capricho. Sólo deseaba liberarlos a todos de esa falta de autonomía. Pero tú fuiste deslumbrante y superaste tus limites. Es por esa razón que adoro a los mortales.
A Gogeta.
Rue: Yo sólo he tenido ojos para Mytho. El que tenga o no corazón no cambiará el hecho de que le amo. Y le seguiré amando siempre. Aún no le he amado lo suficiente.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El oficio de ese hombre era escribir historias, pero eso no le permitió desafiar a la muerte. Su última historia era la de un apuesto príncipe y su lucha contra un demoníaco cuervo. Pero tras su muerte, esa batalla quedaría inconclusa para siempre. “¡No voy a aceptar esto!”, graznó el cuervo. “¡No voy a aceptar esto!”, exclamó el valeroso príncipe. El cuervo huyó de la historia, y persiguiéndole, el príncipe hizo lo mismo. Y entonces, el príncipe usó un poder prohibido para sellar al cuervo, sacrificando su propio corazón. En ese momento... “Maravilloso”. Se oyó susurrar al hombre que debería estar muerto.
Neko-sensei: Ya, ya, prestadme atención. Si alguna no guarda el debido silencio... Tendrá que casarse conmigo.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, surgió un amor que jamás sería correspondido. Pero eso no basta para construir una historia. El hombre que había de tejer este relato de amor ya no está en este mundo. Y con este amor eternamente triste, la historia se perpetúa hasta hoy. Habiendo perdido a su hacedor, sigue vagando en busca de un final.
Lisa: Creo que las bombas no son solamente escalofriantes por destruir vidas y cosas. Para los sobrevivientes, ellas incluso destruyen todo lo que el futuro una vez les prometió.
Ahiru: Uah, qué ojos más bonitos, es como si me absorbieran. Pero se ven tan tristes...
Edel: A aquellos que se someten al destino les espera la felicidad. A los que luchan contra él les espera la gloria.
Ahiru: Sólo estoy tomando el aire, no me estoy escaqueando... Por hacer eso no pasa nada.
Ahiru: ¿Te has recuperado ya?
Fakir: Eso creía, pero al verte se me han reabierto las heridas.
Ahiru: Si puedo convertirme en una chica, y estar junto a Mytho-senpai... Entonces, algún día... Algún día podría conseguir que recupere la sonrisa.
Drosselmeyer: No podéis olvidarlo, Ahiru, sigue siendo un pato.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió cierto niño. Para el niño, el mundo estaba lleno de enigmas. “¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué?” Por cada pregunta que hallaba respuesta, aparecían otras dos. Cuando dos preguntas eran respondidas, cuatro nuevas eran planteadas. Cuando cuatro enigmas eran resueltos, incontables ocupaban su lugar. Al final, el niño se vio consumido por sus propias preguntas.
Keiichi Akagi: Oración... Como una pequeña linterna en la proa de un pequeño barco navegando los oscuros mares, que proporciona un ligero resplandor para iluminar el camino a seguir.
Ahiru: Ah, qué guapa es.
Lilie: Justo el polo opuesto a ti.
Pike: Vaya, la has hundido.
Lilie: Madre mía, ¿se ha deprimido? ¡Pero qué mona es!
Edel: La verdad es propensa a la timidez. Si intentas ir tras ella, se esconde. La verdad teme quedarse sola. Si huyes de ella, irá tras de ti.
Ahiru: Ahora mismo no puede querer a alguien ni nada. Aunque Rue quiera tanto a Mytho. ¿No te da lástima?
Edel: ¿Lástima?
Ahiru: Sí, ¿no te parece?
Edel: ¿Lástima por Mytho? ¿Por Rue? ¿O por ti?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El príncipe y el maligno cuervo de su historia escaparon de ella y continuaron su lucha. Al final, el príncipe se arrancó el corazón y selló al cuervo usando un poder prohibido. En cierto pueblo, el príncipe sin corazón conoció a un pato. El amor que sentía por el príncipe convirtió al pato en una princesa, y comenzó a reunir los fragmentos de su corazón. El príncipe fue recuperando sus emociones, hasta que fue capaz de amar de nuevo. Y fueron felices y comieron perdices. Pero ¿fue realmente así? No en vano, si la princesa le revelase sus sentimientos al príncipe, su destino sería desaparecer en medio de un resplandor.
Ahiru: Lo siento. No puedo evitar que sufras, lo único que puedo hacer es recuperar tu corazón.
A Mytho.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe que amaba a un hermoso cisne blanco. Sin embargo, el príncipe cayó en la trampa del cisne negro y traicionó a su amado cisne blanco. El cisne negro obligó al príncipe a jurarle amor eterno. Pese a todo, sin pensar en su propio bienestar, el cisne blanco sigue protegiendo al príncipe. Y ahora ha llegado el momento de poner a prueba ese amor.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. El hombre estaba escribiendo la historia de un apuesto príncipe y su lucha contra un malicioso cuervo. Tras su muerte, el cuervo y el príncipe huyeron del cuento. El príncipe usó un poder prohibido que sólo él tenía para sellar al cuervo, a costa de su propio corazón. El cuervo quedó encerrado sin poder escapar, y el corazón del príncipe quedó partido en mil pedazos, que se esparcieron a lo largo y ancho de la ciudad. En ese momento, en la ciudad los cuentos y la realidad se entremezclaron, y aquello que pertenecía al terreno de la fantasía dejó de hacerlo.
Lilie: No serías tú sin tus meteduras de pata, así que no te lo tomes a mal.
A Ahiru.
Ahiru: Cuando soy la princesa Tutu, puedo ejecutar cualquier paso de baile. Pero, ¿ésa soy yo? ¿O es otra persona?
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un príncipe feliz. El príncipe feliz no sabía nada de las penurias del pasado, ni tampoco de las del futuro. Hasta que un día, el príncipe encontró una reconfortante luz. Pero esa calidez no sólo transmitía tranquilidad, sino también tristeza, dolor, y soledad.
Paulo: Mi sueño es que el mundo entero quede cautivado por tu danza. Fíjate que hasta tengo pensados programas que serían perfectos para ti. ¿Qué me dices, Paulamoni? ¿Te subes al carro de mi sueño?
Mytho: Aunque duela, cuando pienso en ti puedo sentir brillar una tenue luz en mi corazón. Si te vas, creo que esa luz también desaparecerá. Eso es lo que me da miedo.
Fakir: Mytho está cambiando. Hacia un Mytho que no conozco.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha con alas de libertad. El hombre que la amaba pensó que si ataba esas alas, nunca se separaría de él ni un instante. Pero cuando cubrió las alas con un chal encantado, se desprendieron de la espalda de la muchacha y ésta murió. El hombre no lo sabía, pero las alas de la muchacha eran su fuente de vida.
Edel: Esta joya se llama “amor”. Si te agrada, puedes quedártela. [...] Pero has de saber que aunque esta gema sea fuerte, se daña fácilmente. Aunque sea hermosa, se mancilla fácilmente. Y cuando se lucha por ella, puede causar incluso la muerte. Debes ser muy cuidadoso con ella.
Ahiru: Fakir siempre piensa él solo, toma decisiones él solo y lucha él solo... Siempre solo... Llorando solo.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una muchacha que amaba las flores como nadie. Rezaba a diario para que su pueblo se llenara de bellas flores. Para hacerlo posible, arrancó todas las malas hierbas del lugar. Al cabo de un tiempo sus plegarias fueron escuchadas y el pueblo quedó cubierto de flores. Pero por algún motivo, ese pueblo lleno de flores de todos los colores... le resultaba un poco gris a quien lo veía.
Nadi Olowokandi: Mi país es lo que ellos llaman un “estado fallido”. Lo llamaron un país sin futuro. Pero aún así ese país es mi hogar.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, hubo un hombre cuya vida llegó a su fin. La historia se interrumpió, y junto a su corazón, el príncipe perdió la gentileza que le caracterizaba e incluso los recuerdos de su heroica batalla. Y a lo largo y ancho de la ciudad, los fragmentos del corazón del príncipe buscan refugio en aquellos corazones que tengan un vacío para ellos. Entre aquellos que fueron poseídos por estos fragmentos, los hay cuyas historias se acabaron torciendo.
Narradora: Hace mucho tiempo, vivió un caballero. Por el bien de su amigo, se vio obligado a quitarle la vida. Hace mucho tiempo, existió una espada. La espada, que siempre había luchado por la paz, se dio cuenta de que para protegerla debía quitarle la vida a aquel que la blandía. Y así lo hizo. Ni el caballero ni la espada tenían elección, pero ¿realmente hicieron lo correcto? Esa pregunta les sigue atormentando hoy en día.
Narradora: Hace mucho, mucho tiempo, vivió una doncella. La llamaban Cenicienta debido a sus harapientos ropajes. Por arte de magia, se convirtió en una hermosa princesa y pudo ir al baile del príncipe. Entonces, a medianoche, la doncella volvió a ser Cenicienta, dejando tras de sí un zapato de cristal. El príncipe removió cielo y tierra para buscarla y hacerla su esposa, pero... ¿amaba realmente a aquella doncella?
Princess Kraehe: Un príncipe no necesita dos princesas.
Mytho: Deberías ser más educado con las chicas.
Rue: Fue bendecida con belleza, sabiduría y fortaleza, pero estaba destinada a no estar nunca con su príncipe. En el momento en que confiesa sus sentimientos, desaparece en medio de un resplandor.
Drosselmeyer: No siempre pueden ser felices y comer perdices.
Drosselmeyer: No hay nada más aburrido que una heroína sin debilidades.

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